miércoles, 3 de noviembre de 2010

10- Frase cortica:

Cuando la vida te presente muchas razones para llorar,
demuéstrale que tienes muchas razones por las cuales SONREÍR.

EL PREMIO NOBEL EN LITERATURA DE 2010 QUEDÓ EN LATINO AMÉRICA, UN GRAN GALARDÓN PARA LA LENGUA CASTELLANA ¡!!!!


MARIO VARGAS  LLOSA ( Perú 1936), actual premio Nobel de Literatura 2010, «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»;  es un escritor en lengua castellana, considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos.
Peruano de nacimiento, cuenta también con la nacionalidad española, su obra ha cosechado numerosos premios: el Premio Cervantes (1994) y el Premio Príncipe de Asturias de las letras (1986), entre otros. Vargas Llosa alcanzó la fama en los años 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros  en 1962, La casa verde en 1965 y Conversaciones en al catedral en 1969. Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica  literaria y el periodismo.
Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policíacas, novelas históricas y políticas.  Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y la Fiesta del chivo (2000)  han sido adaptadas y llevadas al cine. Muchas de las obras de Vargas Llosa están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España, Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una fuerte influencia europea. Al igual que otros autores latinoamericanos, Vargas Llosa ha participado en política a lo largo de su carrera. Fue candidato a la presidencia de Perú en 1990.
Su primer libro publicado fue una colección de cuentos titulada Los jefes que obtuvo el premio Leopoldo Alas (1959). 
Su primera novela, La ciudad y los perros, fue publicada en 1963. La obra se desarrolla en medio de una comunidad de cadetes en una escuela militar en Lima y la trama está basada en las propias experiencias del autor en el Colegio Militar Leoncio Prado de Lima. Esta prematura obra adquirió la atención general del público así como un éxito inmediato. Su vitalidad y hábil uso de técnicas literarias sofisticadas impresionó de inmediato a los críticos, y ganó así el Premio de la Crítica Española.
En 1965, Vargas Llosa publicó su segunda novela, La casa verde, acerca de una casa-burdel del mismo nombre y sobre cómo su casi mítica presencia en Piura afecta las vidas de los personajes. La trama se centra en Bonifacia, una chica expulsada de un convento, y su transformación en «la selvática», la prostituta más conocida de «La casa verde». La novela obtuvo de inmediato una entusiasta recepción por parte de la crítica, que confirmaba a Vargas Llosa como una importante figura de la narrativa latinoamericana.
Su primer intento de escribir una novela satírica fue Pantaleón y las visitadoras obra publicada en 1973
En 1977, Vargas Llosa publicó La tía Julia y el escribidor, basado en parte en el matrimonio con su primera esposa, Julia Urquidi, a quien dedicó la novela. En 1988, publicó su cuarta novela más importante, La guerra del fin del mundo, la cual fue su primer intento de una novela histórica. Esta obra inició un cambio radical en el estilo de Vargas Llosa hacia temas como el mesianismo y la conducta irracional humana. Esta novela tiene lugar en las profundidades del sertao brasileño del siglo XIX y se basa en hechos auténticos de la historia del Brasil. Tras un período de intensa actividad política, Vargas Llosa volvió a ocuparse en la literatura con su libro autobiográfico El pez en el agua (1993). Otro trabajo destacable es un ensayo que resume el curso que dictó en la Universidad de Oxford sobre la novela Los Miserables de Víctor Hugo
La novela La fiesta del chivo (2000) fue llevada al cine. En mayo de 2006, presentó su novela travesuras dela niña mala. A comienzos de noviembre de 2010, la editorial Alfaguara publicará El sueño del celta, última novela de Vargas Llosa sobre la vida de Roger Casement, cónsul británico en el Congo Belga que se dedicó a denunciar las atrocidades del régimen de Leopoldo II en el país africano.

9.- Para ti esta frase:

Aunque no sepa quererte
de la forma que a tí te gustaría, siempre te querré con todo mi corazón de la mejor forma que sepa,
 por que si realmente quieres a alguien,
lo único que quieres para él es su felicidad,
incluso si tú no se la puedes dar.

martes, 2 de noviembre de 2010

COLOMBIA Y SU BICENTENARIO: En la Pintura tiene un gran representante.

Como un homenaje a nuestro bicentenario lo mejor es recordar y/o que conozcan a un gran artista: JOSE MARIA ESPINOSA, militar y patriota, No obstante, una vez consolidada la República, desechó la carrera militar y se dedicó a lo que más le gustaba hacer en la vida: dibujar.

De su puño y letra y dejado para la posteridad, su momento crucial: “He preferido y prefiero el modesto título de abanderado de Nariño, modesto título que prefiero a todos los pomposos grados y empleos con que el gobierno de mi país hubiera recompensado mis hazañas en las guerras civiles que han ensangrentado, empobrecido y desacreditado a nuestra tierra”; escribió en 1876.

José María Espinosa Prieto, dibujante, miniaturista, pintor y grabador bogotano (1796-1883) quien practicó los géneros de retrato, paisaje y caricatura. Considerado el príncipe de la miniatura en Colombia, el retratista del Libertador, el creador de la iconografía procera, la memoria de la patria y el padre de la caricatura en Colombia, este soldado de la Independencia vivió orgulloso de haber acompañado a Antonio Nariño en la campaña del sur en 1813.

Mientras estuvo preso, y durante sus correrías como prófugo, aprendió técnicas pictóricas con los indígenas. Acogiéndose a un indulto real promulgado por el pacificador Pablo Morillo, resolvió entregarse a las autoridades españolas en 1819, lo que le permitió regresar a Bogotá e 
instalarse allí hasta su muerte. 

Más tarde se convirtió en pintor del Libertador Simón Bolívar. Espinosa fue uno de los creadores de la iconografía del Libertador, pues no se le conoce influencia inmediata. Inició sus retratos de Bolívar a partir de agosto de 1828, justamente por la época en que tuvieron lugar los trágicos sucesos que dieron fin a los sueños de Bolívar sobre la Gran Colombia. La iconografía del Libertador y los retratos de los demás próceres independentistas, fueron difundidos por medio de litografías impresas en el país por los hermanos Jerónimo y Celestino Martínez, por Gómez y Bultron o por Ayala y Medrano, y en París, por la imprenta Lemercier.

El 21 de agosto de 1858, Espinosa recibió el título que le asignaba 38 hectáreas de las 50000 fanegadas de tierra destinadas por ley para repartir como recompensa militar entre los excombatientes. A partir de la década de 1850, y hasta 1870, Espinosa se dio a la tarea de pintar las batallas que definieron la guerra de independencia, para lo cual se basó en sus recuerdos de soldado. La serie, conocida como Las batallas de Espinosa, representa las ocho acciones guerreras en que el artista tomó parte cuando era abanderado de Antonio Nariño: Batalla del Alto Palacé (ca. 1850), Batalla de Calibío (ca. 1850), Batalla de Juanambú (ca. 1850), Batalla de Tacines (ca. 1850), Batalla de los Ejidos de Pasto (ca. 1850), Acción del Llano de Santa Lucía (ca. 1850), Batalla del río Palo (ca. 1850) y Batalla de la cuchilla del Tambo (ca. 1860). Sin embargo, y a pesar de no haber sido testigo presencial, Espinosa también representó las batallas de Boyacá (ca. 1840) y la Acción del Castillo de Maracaibo (ca. 1840), definitivas para la victoria de los patriotas.

Al situar cada acción en la geografía precisa de la región en que tuvo lugar, y al incluir detalles de tipo costumbrista en cada uno de los cuadros, Espinosa no sólo elaboró piezas de gran hermosura en la historia del arte nacional, sino que aportó a la historia testimonios de valor documental.

Espinosa fue autor de varios editoriales del Diario de Cundinamarca, publicación que más tarde fue excomulgada por la Iglesia. Actuando como cronista, relató al escritor José Caicedo Rojas detalles de su vida y pormenores de las batallas en que participó; el resultado de este trabajo se condensó en un libro que apareció por vez primera en 1876, bajo el título de Memorias de un abanderado. Estos recuerdos le valieron los títulos de "Memoria de la patria" y "el Abanderado de Nariño". 

Una de las características más sobresalientes de Espinosa como pintor fue la realización de autorretratos hechos en diversas etapas de su vida. Aparte de Gregorio Vásquez Ceballos, el famoso maestro de la Colonia, no se sabe de ningún otro pintor colonial o republicano que haya practicado el autorretrato. Como caricaturista, Espinosa pintó en aguada y a la acuarela a los personajes de su época y a los habitantes de las calles santafereñas. Su notable talento como dibujante, su línea variada y de gran sensibilidad, su aguda mirada sobre los acontecimientos de su tiempo, su indudable sentido del humor y la ironía, le facilitaron la práctica de la caricatura política y social, géneros en que realizó numerosas obras, la mayoría de las cuales son actualmente propiedad de la Biblioteca y del Museo Nacional de Colombia.

De las 520 obras de José María Espinosa inventariadas hasta la fecha, el Museo Nacional de Colombia posee alrededor de 168, entre pinturas, dibujos, miniaturas y grabados. Las demás se hallan dispersas entre la Casa Museo 20 de Julio, el Museo del Fondo Cultural Cafetero, la Quinta de Bolívar, el Palacio Presidencial y el Palacio Episcopal de Bogotá; el Palacio Presidencial y la Fundación Boulton de Caracas; y numerosas colecciones particulares. 

lunes, 1 de noviembre de 2010

Abramos el mes de noviembre VIAJANDO: Corea.

Hoy  quiero  que  conozcan  más  de  un  lugar  supremamente  encantador, lleno  de  colorido,  majestuosidad,  respeto  por  las  costumbres  y  dignidad del  hombre a  través  de  la  mirada  objetiva  de  una  suramericana.



La República de Corea, comúnmente conocida como Corea del Sur (en coreano: 대한민국;大韓民國, pron.: [tɛː.han.min.guk̚]; tr.: Daehan Minguk) es un país de Asia Oriental, ubicado en la parte sur de la península de Corea. Limita al norte con  Corea del Norte, con la cual formó un solo país hasta 1.945. Al este se encuentra el mar de Japón o el mar del Este, al sur el estrecho de Corea, que lo separa de Japón, y al oeste el mar Amarillo. Su territorio comprende la mitad sur de la península de Corea englobando unas tres mil islas que la rodean, dentro de las cuales se destacan Jeju, Ulleung y Dokdo. Aproximadamente la mitad de la población del país vive en su capital, Seúl, o en su zona metropolitana, que es una de las áreas metropolitanas más pobladas del mundo (algunas fuentes la ubican como la segunda más poblada, sólo detrás de Tokio, en Japón).
La economía de Corea ha crecido rápidamente desde la década de 1.950. Hoy en día, ocupa el puesto No. 13 en la economía del mundo y está clasificado como país desarrollado  por la ONU, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. También se encuentra entre los países más avanzados tecnológicamente y mejor comunicados; es el 3er país con mayor número de usuarios de Internet de banda ancha entre los países de la OCDE, siendo también uno de los líderes globales en producción de aparatos electrónicos, dispositivos semiconductores y teléfonos móviles. También cuenta con una de las infraestructuras más avanzadas en el mundo y líder mundial en la industria de la construcción naval.
El arte coreano se encuentra fuertemente influenciado por el budismo y el confucianismo. Dentro de las artes plásticas más desarrolladas en Corea se encuentran la pintura, la caligrafía y la cerámica. La pintura coreana más antigua que aún se preserva es el Mural de Goguryeo, que data de la época de los Tres Reinos, aunque este arte alcanzó su máximo apogeo durante la dinastía de Goryo. La mayoría de estas obras son de temática religiosa, y el paisajismo se desarrollo durante el esplendor de la dinastía de Joseón, siendo sus máximos representantes. 
La arquitectura de la Corea pre-moderna puede dividirse en dos estilos principales: aquella que se utiliza en las estructuras de los palacios y templos y la utilizada en las casas de la gente común, la cual presenta variaciones locales. Los arquitectos antiguos adoptaron un sistema de soporte que se caracteriza por techos de paja y pisos sencillos llamados ondol. Las personas de la clase alta construían grandes casas con techos de tejas. Todavía hay muchos sitios como las aldeas folclóricas de Hahoe, Yangdong y Corea, donde se conserva la arquitectura tradicional del país.
A partir de la división de la península, la música de Corea del Sur se divide básicamente en dos: la música tradicional y folclórica y la música moderna. La música tradicional coreana, llamada Hanguk Eumak se desarrolló de diferentes formas a lo largo de los siglos, ya que cumplía un papel importante en ceremonias y eventos. Las primeras formas de música y danzas coreanas datan de la época de los Tres Reinos, donde se llegaron a utilizar más de treinta instrumentos musicales diferentes. La música coreana moderna, denominada K-pop, se caracteriza por el uso de canciones del género pop mezclada con elementos de la música folclórica surcoreana. Otros géneros con gran seguimiento en el país son el R&B, el hip hop y la música electrónica. Varios intérpretes y agrupaciones musicales surcoreanos han logrado traspasar las fronteras y ser aceptados por el público de otros países asiáticos como China, Japón, Taiwán y Hong Kong
Al igual que la música, la literatura surcoreana se divide en dos: la literatura clásica y la moderna. La primera abarca a todas las obras escritas antes y durante el reinado de la dinastía Joseón. Muchas de estas obras fueron escritas con el alfabeto chino, por lo que varios autores consideran que el verdadero surgimiento de la literatura coreana se da con la invención del alfabeto hangul. Estas obras narran historias épicas, leyendas y tradiciones de los antiguos coreanos, además de que sirven como registros históricos al contener algunas crónicas de los reyes de dinastías anteriores.
La literatura surcoreana moderna se refiere a todas aquellas obras escritas y publicadas después del siglo XIX. La novela coreana retomó fuerza en este periodo y a menudo trataban sobre temas históricos para la sociedad coreana como la ocupación japonesa, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea.  Entre los escritores surcoreanos más destacados se encuentran: Yi Munyol, Yong-Tae Min, Lee Cheong-jun y Park Gyeong-ri. Esta última fue la autora de la serie de libros Toji, considerados una de las obras más importantes de la literatura coreana y fue incluida en la Colección de Obras Representativas de la Unesco.
La cocina coreana se basa en gran medida en los fideos, arroz, tofu, verduras, pescado y carnes. La comida tradicional de Corea se caracteriza por el número de acompañamientos, banchan (반찬), que se sirven junto con el arroz de grano corto hervido. Cada comida es acompañada por numerosos banchan. Entre los platillos surcoreanos tradicionales más consumidos se encuentran el bulgogi, el bibimbap y el galbi.
El té es parte importante de la gastronomía nacional, y la ceremonia del té es una de las tradiciones más arraigadas de la población actual. Los tés coreanos se preparan con cereales, semillas, frutas y hierbas tradicionales. Las bebidas alcohólicas han sido elaboradas a partir de cereales desde antes del siglo IV. Entre los principales licores surcoreanos se encuentran el “Takju” (licor no refinado), el “Cheongju” (licor medicinal) y el “Soju” (licor destilado).
 Esta es una leve pincelada de lo que ES este gran país asiático, claro está que tiene sus problemas pero también tiene sus virtudes, por ello, debemos de ver positivamente y con alegría los logros de todos los habitantes de este lugar tan maravilloso que es la tierra.