Hace unos días una primita mía me hizo llegar una retrospectiva de la destacada pintora mexicana Frida Kahlo (1907 –1954), pues había asistido a una exposición suya en Genève, ciudad suiza donde reside y me comento que había disfrutado mucho sobre todo con el manejo de los tonos cromáticos en las obras de esta figura americana.
Pues bien, el interés de mi prima me llevo a mí a la biblioteca, después de leer y de observar con atención varios libros, creo sería bueno que un poco de su intelecto fuera difundido a mayor envergadura.
Empiezo con que su vida quedó marcada por el sufrimiento físico que comenzó con la poliomielitis que contrajo en 1913 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Esta primera enfermedad le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.


La artista contrajo matrimonio con el pintor también mexicano Diego Rivera en 1929. Su relación consistió en amor, aventuras con otras personas, vínculo creativo, odio y un divorcio en 1939.
En la primavera de 1953 la Galería de Arte Contemporáneo de esta misma ciudad le organizó, por primera vez, una importante exposición. La salud de Frida era muy mala por entonces y los médicos le prohibieron el asistir a la misma. Minutos después de que todos los invitados se encontraran en el interior de la galería se empezaron a oír sirenas desde el exterior. La muchedumbre enloquecida se dirigió al exterior, allí estaba una ambulancia acompañada de una escolta en motocicleta. Frida Kahlo había sido llevada a su exposición en una cama de hospital. Los fotógrafos y los periodistas se quedaron impresionados. Ella fue colocada en el centro de la galería. La multitud fue a saludarla. Frida contó chistes, cantó y bebió la tarde entera. La exhibición había sido un rotundo éxito.
Las últimas palabras en su diario fueron: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás".
Varios museos le han dedicado retrospectivas: el Instituto Nacional de Bellas Artes del ciudad de México (1977), el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago (1980), la Whitechapel de Londres (1982), la Tate Modern de Londres (2007), el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (2007), y el Museo Nacional de Colombia, Bogotá (2009).
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