lunes, 4 de febrero de 2013

Unas gratisimas visitas, bienvenidos.....


Tengo visitas de la parte norte de América que rico de un lugar muy llamativo, pujante y hermoso.
  

La ciudad de Poza Rica de Hidalgo se localiza al norte del estado mexicano de Veracruz, al oriente de la República mexicana.

Recientemente la ciudad ha experimentado un nuevo auge en la actividad económica, impulsada por las inversiones en materia de explotación petrolera por parte de la empresa paraestatal petróleos mexicanos, lo que ha traído consigo un auge en materia comercial, que aunado a su ubicación estratégica y concentración de servicios, ocasiona un flujo cotidiano de personas residentes de otras localidades, municipios y ciudades cercanas como Papantla, Gutiérrez Zamora, Tecolutla y Tihuatlan en el estado de Veracruz, extendiendo su área de influencia sobre localidades y poblaciones del vecino Estado de Puebla, que confluyen a ésta por distintos motivos, entre los que se encuentran salud, empleo, educación o compras, ya que en la misma se localizan los mayores centros de abasto, comercio y servicios.

En cuanto a la gastronomía local, esta se distingue por incluir platillos típicos de la región Totonaca y Huasteca, de los cuales el más reconocido es el Zacahuil, además de una gran variedad de antojitos típicos mexicanos, entre los que sobresalen los sopes, bocoles,molotes, tlacoyos, enchiladas, blanditas, etc.

Las páginas de oro, a propósito del Marques de Sade


Con el libro 120 dìas de Sodoma, el Marques de Sade vuelve a la actualidad; ahora  hace parte del exclusivo grupito de libros subastados y admirados por los colecciones millonarios.

Algunos libros originales han alcanzado precios exorbitantes en subastas.
 Estas son algunas de las ediciones  antiguas más caras.

La Biblia de Gutenberg

Sólo existen 48 copias del primer libro impreso. Cada página se subasta en 75.000 dólares. Un volumen completo podría costar hasta 10 millones.

Obras completas de William Shakespeare


Este volumen, impreso en 1623, incluye las tragedias y comedias y alcanzó en 2001 un precio increíble: 9 millones de dólares.

Frankenstein de Mary Shelley


Se imprimieron 500 ejemplares de esta obra maestra en 1818. Una de ellas, dedicada a Lord Byron, se vendió en 500.000 dólares.


Carta de Cristóbal Colón


Esta pequeña publicación de cuatro páginas, que anuncia la llegada española de América, fue subastada en 600.000 dólares.

La Biblia del rey Jacobo I de Inglaterra


Impresa en 1611, encargada por el monarca con su propia versión, cuesta 750.000 dólares.


El origen de las especies de Charles Darwin


1.250 ejemplares del libro científico más importante del siglo XIX fueron impresos en 1859. Cada uno cuesta 200.000 dólares.

La riqueza de las naciones de Adam Smith


Impreso en 1776, un ejemplar de este clásico de la economía moderna puede costar 150.000 dólares.

Geografía de Ptolomeo


Un ejemplar con los primeros mapas dibujados en 1477 por este investigador se vendió en 3 millones de  dólares en 2007.

domingo, 3 de febrero de 2013

Debe estar bailado en la tumba, el Marques Sade y sus 120 días de Sodoma


Esta es la asombrosa historia de cómo el original de ‘Los 120 días de Sodoma’, del marqués de Sade, pasó de ser una obra censurada a un tesoro por el que la Biblioteca Nacional de Francia está dispuesta a pagar 5 millones de euros.


Cuando Sade murió, en 1814, triste y olvidado, jamás imaginó que el manuscrito de una de sus obras más polémicas terminaría siendo objeto de una intrincada travesía que parece sacada de una novela de suspenso. El autor de obras como Justine o los infortunios de la virtud o La filosofía en el tocador, fue considerado un demente peligroso y pasó casi 30 años de su vida encerrado en calabozos y manicomios. Ahora, uno de los textos que escribió durante su tortuosa reclusión podría llegar a costar 5 millones de euros.    

Como es bien sabido, el marqués Donatien de Sade fue un artista maldito. Fue acusado varias veces, en especial por su familia política, de cometer actos ilegales, entre los que se encontraban orgías de varios días con prostitutas y abuso sexual infantil. Las autoridades consideraron estos hechos muy graves —sin tener pruebas concretas— y lo declararon peligroso para la sociedad. A partir de entonces pasó la mayor parte de su existencia en cárceles como la Bastilla, la fortaleza de Vincennes y el manicomio de Charenton.

Justamente en la célebre Bastilla escribió una de sus obras más reconocidas: Los 120 días de Sodoma. A pesar de que estaba incomunicado —llegó a pasar varias semanas aislado y encerrado en las letrinas—, en algún momento logró conseguir con ayuda de otros reclusos unos bienes muy preciado para él: un rollo de papel, una pluma y tinta.  

En 1785, durante 37 noches, el marqués escribió frenéticamente un texto que reflejaba sus obsesiones más oscuras. Quienes han visto el manuscrito dicen que es evidente que Sade no quería desperdiciar ni un centímetro de papel y que cada palabra le era preciosa. Sobre un rollo de 12 metros, y por ambos lados, el marqués escribió la historia de cuatro hombres adinerados que deciden recluirse en un castillo durante 120 días con un grupo de jóvenes. Durante las jornadas los hombres someten a los chicos y chicas a las más absurdas aberraciones: zoofilia, coprofagia y tortura brutal, entre muchas otras. El estilo del marqués, que resulta repulsivo para la mayoría de los lectores, es único y, de hecho, el adjetivo sádico se deriva de su apellido.

Sade sabía que su obra lo podría condenar definitivamente y la escondió en un hoyo en la pared. Sin embargo, en 1789, cuando se inició la Revolución francesa y la Bastilla fue incendiada por  los rebeldes, debió huir y no tuvo tiempo de recuperar el rollo. Pasó el resto de su vida en otros calabozos y nunca pudo regresar a buscar su trabajo. Cuando murió, obeso y casi ciego, estaba convencido de que su novela se había quemado. Dijo que había llorado “lágrimas de sangre” por esta pérdida irreparable. Pero estaba equivocado.

Lo que nunca supo el excéntrico marqués es que más de dos siglos después, el rollo prohibido sería un tesoro por el que hoy la Biblioteca Nacional de Francia está dispuesta a pagar 5 millones de euros, una cifra récord que jamás se ha pagado por un objeto similar (ver recuadro). Bruno Racine, el director de la prestigiosa institución, convenció al gobierno de su país de que se trata de una joya y de que Francia está en la obligación —en parte para reparar las injusticias a las que fue sometido su autor— de recuperarlo. “Es un texto depravado. Pero a nosotros no nos corresponde hacer un juicio moral sobre lo que está escrito. Este documento es uno de los más radicales, extremos y atroces de la literatura francesa”, le dijo Racine la semana pasada a The New York Times. 

A pesar de la enorme cantidad de recursos, no será tan fácil recuperarlo. El 14 de julio de 1789,  un hombre llamado Arnoux de Saint-Maximum rescató el escrito de las llamas que consumían a la Bastilla. Al poco tiempo se lo vendió al marqués de Villeneuve-Trans. El objeto permaneció durante tres generaciones oculto entre los archivos de la familia del noble. De alguna manera, que no está documentada, el manuscrito viajó a Alemania, y terminó en manos del psiquiatra Iwan Bloch. El doctor decidió publicado por primera vez en 1905, firmado con el seudónimo Eugene Durhen.  

En 1929, el vizconde Charles de Noailles y su esposa, Marie-Laure, descendiente de Sade, lo compraron. Seis años después decidieron publicarlo, en una edición secreta y reservada para un grupo muy pequeño de lectores. Cuando murieron, Natalie, su hija, lo heredó. Una noche, durante una cena en su casa, ella se lo enseñó a sus invitados, entre quienes se encontraba el escritor Italo Calvino. Fue él quien logró que Natalie se lo entregara al editor Jean Grouet, quien prometió cuidarlo.

Grouet, sin embargo, resultó ser un negociante y lo vendió, en 1982, a Gérard Nordman, un coleccionista suizo de objetos eróticos por 60.000 dólares, una cifra bastante alta para la época. Los herederos de la familia Noailles se enteraron y demandaron. Siete años después, la corte suprema de Francia decidió que el manuscrito había sido vendido ilegalmente, pero la legislación suiza no permitía restituir objetos culturales confiscados. Dos años más tarde, las cortes suizas determinaron que el original había sido adquirido de buena fe y que tendría que permanecer en manos de los herederos de Nordman. Para evitar un conflicto internacional, ellos le entregaron la custodia a la fundación Martin Bodmer. 

El tema parecía cerrado para siempre. Pero en 2007, Bruno Racine llegó a la dirección de la Biblioteca Nacional de Francia. La misión principal del flamante funcionario –quien ha recibido todo tipo de halagos por su labor— es recuperar los originales de las grandes obras de las letras francesas. De ahí su obsesión con el trabajo de Sade. “Es una pieza única, un trabajo excepcional y un milagro que haya sobrevivido”, le dijo a The New York Times.  

Racine le ofreció a los herederos de las familias Noailles y Nordman 5 millones de euros divididos en partes iguales.
 Es posible que gracias a la generosa propuesta el manuscrito regrese pronto a Francia con honores. De ese modo, el marqués de Sade podrá descansar más tranquilo.

viernes, 25 de enero de 2013

Si no fuera por la fe...


Xuankong Sì  un Monasterio, en China que definitivamente si no fuera por la fe, jamás habría sido construido en un lugar tan particular y con tantas dificultades arquitectónicas.

El templo fue construido 75 metros sobre la ladera del Monte Heng para evitar las inundaciones de las nieves en las cumbres y los ruidos de abajo. La montaña también sombrea el convento de los daños del sol excesivo. Todo esto parece funcionar, ya que fue construido  el monasterio en el año 491 situado precariamente y  ha sobrevivido más de 1500 años.

Los pasillos entre las zonas son de rejilla, lo que permite al visitante a ver el suelo debajo, y los vaivenes de toda la estructura bajo el peso de muchas personas asombran al peatón.

Aparte de su posición setenta y cinco metros hasta un precipicio del templo es notable por ser el único templo en China que puede incluir elementos de tres religiones – budistas, confucionistas y taoístas. Hay cuarenta salas del monasterio, y uno de los principales edificios contiene estatuas de Sakyamuni, Confucio y Lao-tzu en la misma habitación.

La ciudad más cercana al Templo está a 64 km de distancia y se llama Datong. Imagínese Usted las dificultades para transportar tanta madera hasta esa altura y desde tanta distancia con la tecnología del sigo V.

En cuanto a la forma de vida monástica: no hay monjes. Hay, sin embargo enjambres de turistas y su ruido. Ellos en coche por la carretera de acceso tocando sus bocinas. Sus guías turísticos llevan altavoces portátiles para que todos en el lugar escuchen  todo lo que dicen. Y si hay dos recorridos cerca uno del otro, uno no espera a que el otro termine porque las estructuras vibran demasiado al caminar.

jueves, 10 de enero de 2013

Una super bienvenida para una figura de culto para comienzos de 2013: David Foster Wallace


La aparición de La broma infinita llevó a que David Foster Wallace fuera considerado uno de los escritores más originales e influyentes de la segunda mitad del siglo XX en Estados Unidos. La publicación de esa novela en 1996 supuso un acontecimiento en el mundo de la literatura anglosajona (la revista Time incluyó la novela en su lista de las 100 mejores novelas a partir de 1923) e hizo de Foster Wallace una figura de culto, condición que aumentó luego del suicidio del norteamericano en 2008.

El año pasado, el nombre del autor tuvo un resurgimiento importante a raíz de la publicación en 2011 de la novela que dejó inconclusa, El rey pálido, que tuvo una buena acogida por parte de la crítica y llegó a ser finalista del Premio Pulitzer 2012 (el premio fue declarado desierto).

Libro inconcluso
La escoba del sistema es el título de la primera novela de Foster Wallace que por primera vez se publicará en español, a pesar de que es una novela que salió a la venta en Estados Unidos en 1987. El 21 de enero llegará a las librerías de España publicada por la editorial Pálido Fuego.

La novela deja entrever el genio literario de Foster Wallace, y le valió comparaciones a autores tan importantes como Thomas Pynchon. Sobre la novela, The New York Times dijo que era "una novela osada, hilarante, enigmática, maravillosamente extraña, una loca aventura picaresca de la frenética América contemporánea".

Este año el nombre de David Foster Wallace parece que será ineludible.

La primera novela de Wallace, La escoba del sistema aparecida en 1987, obtuvo atención nacional y alabanza crítica. Caryn James de The New York Times lo llamó "una extravagancia maníaca, humana e imperfecta emergente directamente desde la tradición excesiva de Franchiser por Stanley Elkin, V de Thmas Pynchon, y The world according to Garp por John Irving.


En  1991 comenzó enseñando la literatura como un profesor de Boston. En 1992, a la petición de su colega y partidario Steven Moore, Wallace solicitó y obtuvo una posición en el departamento de inglés de la  universidad estatal de Illinois.

Su éxito definitivo llegó con Infite jest (La broma infinita, publicada en  1996), una novela de culto de más de mil páginas, con varios centenares de notas, algunas muy largas, ambientada en un futuro en el que las grandes corporaciones patrocinan y dan nombre a los años. Su acción transcurre en un centro de rehabilitación para adictos a las drogas y en una academia de tenis de élite. La obra contiene diálogos divertidos e ingeniosos y consideraciones filosóficas diversas sobre el arte y la vida.

En 1997, recibió la MacArthur Fellowship award, así como el Aga Khan Prize for Fiction, que le fue concedido por los editores de  The París Review por una historia en  Brief Interviews with Hideous Men (Entrevistas breves con hombres repulsivos) que había aparecido en la revista. Dedicada a la enseñanza universitaria y a la escritura, Wallace fue galardonado con numerosos otros premios, entre ellos el Whitinh Writer´s Award, el QPB Joe Savago New Voices, y el Premio O. Henry. Trabajaba impartiendo un taller literario en el Pomona College, cerca de su hogar en California.
Libro con anotaciones de DFW

Sus cuentos cortos, reportajes, entrevistas y obras de ficción se publicaron en revistas de todo tipo, incluyendo Science, Might Magazine, GQ.

En todas sus obras, fuertemente experimentales, diseccionaba con inteligencia y acidez la sociedad posmoderna; la adicción en ellas tiene el valor de un símbolo: síntoma del malestar de la sociedad capitalista; consideraba a la televisión como una forma narrativa del futuro; también que la relación del hombre con la realidad estaba violentamente mediatizada por el impacto de los medios visuales y la tecnología y, sobre todo, por la televisión; procuró trasladar estas ideas a sus escritos; se lo suele calificar como el líder de una generación que incluye a nombres como William T. Vollman, Richard Powers, A. M. Homes, o Mark Layner. Posee un don especial para descubrir lo irracional, lo absurdo, lo surreal, en los actos cotidianos y para encontrar la deshumanización de cualquier empatìa, de forma que el humor en su obra encubre una amargura profunda y esencial.

Varias obras de Wallace se han publicado en español, la mayoría traducidas por el novelista Javier Calvo: además de la traducción de su emblemática novela Infinite Jest como La broma infinita, han aparecido en esta lengua traducciones de sus libros de relatos breves Girl with curious hair (como La niña del pelo raro), Brief interviews with Hideous men (como Entrevistas breves con hombres repulsivos), y Oblivion Stories (como Extinción); así como traducciones de sus colecciones de ensayos,  A Supposedly  Fun Thing I´ll never do again (como Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer) y Consider the lobster (como Hablemos de langostas).

Wallace se suicidó ahorcándose el 12 de septiembre de 2008. En una entrevista con The New York Times, el padre de Wallace informó que Wallace sufría de depresión desde hacía más de 20 años y que la medicación antidepresiva le había permitido ser productivo. Cuando experimentó graves efectos secundarios a partir de los medicamentos, Wallace intentó abandonar su antidepresivo principal, fenelzina. Con el consejo de su médico, Wallace dejó de tomar el medicamento en junio de 2007, y la depresión regresó. Wallace recibió otros tratamientos, incluyendo la terapia electroconvulsiva. Cuando regresó a la fenelzina, se encontró con que había perdido su eficacia. En los meses previos a su muerte, su depresión se convirtió en grave.

Numerosas reuniones se celebraron en honor a Wallace después de su muerte, incluyendo servicios fúnebres en Pomona College, Amherst College, Universidad de Arizona y la universidad de New York.